disponer el CORAZÓN para el adios

El misionero debe estar listo a partir a cualquier lugar, pero tambien listo a regresar. Esa comunidad que acompañamos es prestada, nos acoge, nos escucha, pero no es nuestra y tarde o temprano llega el momento del adios y duele, aunque sea un adios tan dulce y tierno como el que nos dieron en Riohacha al terminar semana santa:

Escribir comentario

Comentarios: 0