DECÁLOGO del misionero

AUTOR: Pedro. A. Cucunubo. Director nacional de la Fundacion Anawim, misionero, Docente, conferencista, tallerista para jóvenes.   Comparte nuestras notas. Si eres misionero, o buscas a Dios en los pequeños de talles del mundo , comparte tu experiencia, envia tus escritos y videos y los compartiremos en el blog

 

DECALOGO DEL MISIONERO

1-   Un misionero mira a todos los hombres con ojos de hermano: Al visitar una comunidad en nombre de Jesús se sabe hijo de Dios y por lo tanto hermano de cada uno de los hombres y mujeres a su alrededor.  Por lo tanto no puede habar intenciones de aprovecharse de su amabilidad, de ser mayor o menor que ellos, y menos aún de verlos con ojos de envidia, rabia o desconfianza

2-  Un misionero conoce a Jesús, ama como Jesús, no se avergüenza de hablar de Jesús: Es Él la razón principal de nuestro viaje, sin él no somos más que turistas molestos predicándonos a nosotros mismos. Su presencia se hace visible en nuestras palabras, en nuestro amor,  en nuestro testimonio, en la participación sacramental.

3-  Un misionero reza todos los días a su Padre Dios por sus hermanos, las personas de todo el mundo, y quiere que conozcan a su Madre, la Virgen: La oración en las mañanas, la eucaristía diaria, el rezo del rosario no son simplemente un requisito de las parroquias visitadas. Son ante todo una necesidad espiritual y un compromiso con nosotros mismos para tener la fuerza y valores necesarios para predicar a Jesús.

4-    Un misionero siempre dice ¡gracias!: La gratitud siempre está presente en los hijos de Dios. Gratitud con Dios y con nuestros hermanos que actúan en su nombre. Un Anawim sabe que llego al mundo sin nada,  y que cada alimento, vestido y morada son un regalo de Dios. Aun la vida misma es un don de Dios. Por eso cada gesto, amabilidad, donación, acogida la agradecemos con profundo amor por Cristo.

5-  Un misionero goza de poder dar, y de que los otros también puedan gozar al darle a él: Normalmente vamos de misión con la emoción de poder dar a otros, dar cosas físicas, dar educación, dar afecto y dar el evangelio mismo. Sin embargo es importante saber recibir, dejar que el otro goce dándonos afecto y ayuda; y hacerle saber que también él es un donador del amor de Dios padre.

6-   Un misionero está alegre en el servicio: bien decía Don Bosco    que un santo triste es un “triste santo”. La primera forma de evangelizar es la sonrisa sincera. Sonrisa que se logra al saber que amamos a nuestros hermanos.

7-  Un misionero sabe que su persona es más necesaria que su dinero: no viajamos a dar cosas materiales ni regalos o hacer grandes obras físicas. Vamos a llevar fe y esperanza a una comunidad para que ellos mismos generen procesos y obras. Por eso Jesús nos envía llevando apenas lo necesario para el trayecto

8-  Un misionero es generoso aunque le cueste: no solo donando lo económico como ya dijimos, hay cosas más difíciles de dar como el tiempo, el cariño, la paciencia. Aquello que más nos cuesta es lo que más debemos dar. Santa Teresa de Calcuta decía que debemos amar hasta que duela.

9-  Un misionero busca soluciones y las encuentra: Debemos ser creativos, recursivos y proactivos. No visitamos una comunidad para ponerle problemas e imponer necesidades, vamos a trabajar con el poco material que esté disponible aplicando esfuerzo, trabajo e imaginación.

10-               Un misionero siempre piensa en «nosotros»: Jesús no envió un misionero, siempre los envió de dos en dos. Por eso Nosotros no viajamos solos, vamos como comunidad misionera, en equipo, en comunidad con nuestra iglesia. Solo así hacemos presencia de Jesús. 

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